jueves, octubre 27, 2011

No más...


Partiendo de este comentario que Diego Aristizábal plantea haciendo alusión al “derecho de abortar” como una decisión de las mujeres: “Aquí todos somos muy buenos tomando decisiones por otros, y lo peor, es que lo hacemos desde nuestras condiciones resueltas, desde lo que para nosotros es lo mejor y queremos y no partimos de lo que el otro, en este caso las mujeres, piensan y desean”; pienso que definitivamente como él lo dice es un debate absurdo.
Y es que quién puede afirmar que esa decisión le corresponde tomarla a las mujeres, que por una mala decisión, por cosas del destino o simplemente por la maldad humana han quedado en embarazo. Quiénes son ellas para decidir por la vida de una criatura que es indefensa, que no puede hablar, gritar, defenderse, ni decir si quiere o no vivir; y que se encuentra resguardado en el lugar que Dios destinó como el más seguro para su gestación, pero que por la maldad del ser humano ha sido profanado.

Por otro lado, citar apartes de la Biblia al azar como si se trata de un refranero, sin mirar el contexto, resulta impertinente en este, repito, “debate absurdo”. “No solo de pan vivirá el hombre”…continúa con…”sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4:4). No sé si para el autor de este artículo que apoya abiertamente el aborto, es claro que la “palabra de Dios” son: sus leyes, sus comandos y mandamientos; recopilados en la Biblia. Este texto sagrado dice claramente en uno de los diez mandamientos, conocidos hasta por los más ateos: NO MATARÁS.

Si partimos del hecho de que quitarle la vida a un ser indefenso porque no es deseado, porque sus padres no tienen con que alimentarlo, porque sufrirá en la vida; entonces ¿por qué no vamos por las calles del centro de Medellín y de todas las demás ciudades y municipios de este país, matando a los habitantes de la calle, las prostitutas, los deprimidos, los drogadictos porque están sufriendo o porque se salen de los estándares sociales que deseamos?

¿Por qué? Porque esas vidas por infelices que sean no nos pertenecen a nosotros, sino a Dios y solo Él decide a quién quitársela y a quién no. De igual manera esa decisión solo le pertenece a Dios, quien creó las leyes naturales, esas que todos llamamos consecuencias. Al tirarse de cabeza de un edificio, lo más probable es que mueras, al tener relaciones sexuales, lo más probable es que haya un embarazo. ¿Deseado o no? Esa criatura no tiene la culpa de los actos de quienes lo engendran

Al contrario que al señor Aristizabal, a mí mis padres me enseñaron que Dios SÍ actúa en lo imposible. Y no solo ellos me lo enseñaron, lo he vivido, lo he experimentado. Ahora, me gustaría preguntarle a él si ha sentido a Dios proveyendo dentro de las posibilidades, o se atribuye esa provisión a sus propios esfuerzos y logros.

En fin, aunque sigamos en este “debate absurdo” es necesario aclarar algo que se sale de toda lógica humana: los pensamientos humanos, son diferentes a los pensamientos de Dios. ”Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55: 8-9).

Para Dios todos somos iguales, todos estamos valorados y medidos bajo los mismos conceptos. Tanto los habitantes de la calle, como una voluntaria que cuida enfermos y como un bebé en el vientre de su madre. Todos somos creados por Él, lo creamos o no, y todos estamos manchados por la maldad que solo tiene una respuesta, una solución y, definitivamente, me juego la vida por asegurar que no es el aborto.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16)


Paula Andrea Fernández

Comunicadora Social- Periodista

UPB

2 comentarios:

Natalia Arango Patiño. Comuicadora Social, Periodista, UPB. dijo...

Estoy absoluta y totalmente de acuerdo con tu opinión; el problema principal radica en que, en los tiempos actuales, nadie es temeroso (respetuoso) de Dios, entonces qué más les da hacer añicos un "cigotico", como dice nuestro compañero Bolivariano... No somos nadie para cuestionar el porqué de las leyes divinas; Él, en su infinita sabiduría y justicia, las puso para que conviviéramos felices y en paz, pero nosotros, como nos creemos tan independientes, las tiramos a la basura porque creemos que están pasadas de moda o que ya no aplican, pero la Ley de Dios es atemporal y perfecta, siempre.

P.Alvaro dijo...

Aprecio mucho tu determinación a favor de la vida del inocente. Dios vé desde los cielos la miseria de quien asesina niños inocentes.

Una razón inequívoca del castigo infringido por Dios a su pueblo la describe el profeta Isaias en 57:4-5 "¿De quién os habéis burlado? ¿Contra quién ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? ¿No sois vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa, que os enfervorizais con los ídolos debajo de todo árbol frondoso, que sacrificáis los hijos en los valles, debajo de los peñascos?